Ximena Contreras aterrizó en Taller RecreArte como profesora del plantel original; y cuando las dueñas desistieron del proyecto porque no estaban conformes con las ganancias obtenidas, ella decidió seguir. Es así como esta decoradora de interiores lleva 23 años aprendiendo y perfeccionándose mediante cursos de distintas técnicas artísticas y manuales que traspasa a sus estudiantes, en talleres donde la creatividad, el amor y la cercanía son los principales ingredientes. Desde Viña del Mar, su centro de operaciones, Ximena dicta actualmente talleres de mosaico, pintura decorativa, velas, fieltro y otras disciplinas; además de hacer restauraciones y trabajos a pedido y poder coordinar cursos para todo el país.
Para Ximena, “el principal objetivo del taller es el individuo como persona integral, ante todo ser humano”. Convencida del poder sanador del arte, relata que “psiquiatras, psicólogos y terapeutas ocupacionales nos derivan sus pacientes o los traen personalmente. También hemos realizado talleres en la cárcel de Valparaíso, en centros de tratamiento de la esquizofrenia y para personas totalmente desmotivadas y tristes. El darles color, entregarles una motivación con alegría y ser parte de un grupo ya es, como dicen mis alumnas, “un cable a tierra y batería para la semana”.


Taller RecreArte se trata de aprender y crear, pero sobre todo de “hacer familia pintando, mosaiqueando y terapiando mientras usamos la mente y las manos”, explica Ximena, quien también cuenta con una vasta experiencia trabajando con personas de la tercera edad. “Hay personas muy solas, con las que terminamos casi siendo familia, nos visitamos. Algunas alumnas llevan 15 años y más. Ya son amigas y familia. Por eso, en cuarentena les hacía clases online y nunca paré. Era necesario verse y no perder contacto”, explica la artista.
Aunque en Chile trabajar en arte y cultura es complejo, Ximena se las ha arreglado para hacer de su vocación su trabajo. “Lo más difícil es subsistir, pues el arte nunca ha sido valorado en este país, pero la pandemia sacó a relucir lo importante que es el arte para mantener la mente sana; y de ahí se le dio más importancia. Además fuimos merecedores del bono de cultura, lo que entendemos como un primer reconocimiento a la importancia del tremendo trabajo que hacemos”.



Taller RecreArte busca tener un impacto positivo en su comunidad, y el primer alcance es “ser acompañante”. Esto, en palabras de Ximena, significa “escuchar, apañar; aparte de enseñar eres amiga y familia. Se trabaja el arte como sanación, terapia y autocuidado”.
En este sentido, Ximena cuenta lo gratificante que ha sido ver personas que han pasado por su taller y que, con el tiempo, han dado vida a sus propios talleres, dictan clases o han cambiado sus trabajos e incluso sus modos de vida, recogiendo el legado de Ximena y encontrando en el arte sus propios caminos. “Me han dicho que lo dejaron todo para hacer lo que les gusta. No podría dar nombres, pero han sido tantas personas que llegaron acá siendo seres apagados y que ahora son seres de luz, llenos de energía y ganas de hacer más arte. Yo diría que más que artistas emergentes son seres emergentes, pues han abierto un mundo de color y posibilidades de vida. El arte sana, el arte llena espacios, el arte te llena el alma… ¡Que viva el Arte!”, concluye, entusiasta, Ximena Contreras.




