Las artes visuales han estado presentes en la historia de los pueblos ancestrales en todo el territorio que hoy corresponde a nuestro país. En el norte, la cultura atacameña practicaba la cerámica, la cestería, el baile y la música. Los changos son recordados por el arte rupestre, en el que plasmaron la vida de los pescadores. Los diaguitas cultivaron la alfarería. Los mapuches fueron grandes orfebres y tejedores, mientras que su música y poesía persiste hasta hoy. Los selk’nam practicaron la pintura corporal y el canto.
Este breve resumen sirve para tener una idea de cómo el arte está arraigado en el ADN de nuestra cultura y nos invita a cuestionarnos sobre su desarrollo y preservación. En este sentido, la Región de Valparaíso no se queda atrás. Ubicado en Viña del Mar, el centro cultural “Wichan Mapü” tiene como objetivo promover la cultura a través de la revitalización de las tradiciones como la danza, la artesanía y la música. De él forma parte Thalía Valdenegro Huircan, arquitecta y artista contemporánea mapuche, que firma su obra con el seudónimo de “T-negro”.
Thalía fue una de las organizadoras de la convocatoria para artistas emergentes “Mi identidad cultural” en la Región de Valparaíso; exposición que buscaba dar un espacio a los nuevos creadores y generar redes de contacto entre los participantes, promoviendo que la cultura y el arte ocupen los espacios públicos. Sobre esta experiencia, Thalía destaca la restauración patrimonial del Museo Palacio Vergara, que después de diez años inactivo, se convirtió en la sede de esta exposición.
Sobre su trabajo artístico, Thalía señala que “hay una dualidad importante a destacar, en la que he estado trabajando este último tiempo y de alguna manera también habla de las dos mitades que viven en mi interior: lo que hago, lo que soy, lo que espiritualmente busco, están en una constante balanza: Thalía-Tnegro”.
Dedicada al arte desde muy pequeña, cree que su estilo “ha ido evolucionando según mis aprendizajes a través de los años con otras disciplinas artísticas. Siento que hay un gran cambio desde que ingresé a estudiar Arquitectura. Antes buscaba más el realismo en cuanto a la formalidad de las cosas, pero ahora siento que tengo más libertad en cuanto al trazo y una paleta de colores más definida. Ahora busco algo más metafísico en la pintura, que me conecte con mis ancestros”.
Al momento de pensarse como una mujer creadora mapuche y las posibilidades de vivir de su trabajo como artista, Tnegro sostiene que “siempre he sido muy realista en cuanto a eso, y es algo muy difícil por diversas razones, como el hecho de que hay un círculo muy acotado de personas interesadas en el arte, que hay pocos espacios para la cultura en muchos lugares del país y la poca difusión que le dan los medios”. Por esto es que también trabaja como arquitecta y se dedica a la Archivística e Investigación Patrimonial. “Todo eso me va nutriendo, inspirándome día a día, como cuando comencé a documentar parte de mi proceso de dibujo a través de los ‘Croquis’ sobre lugares icónicos de Viña del Mar y Valparaíso, convirtiéndose en postales, cada una con un pequeño relato poético”, detalla. ¡Que esas postales lleven por el mundo la persistencia de nuestra tierra por sostener viva nuestra cultura y creación!

