Corría el año 2012 y un grupo de amigos con intereses y trabajos similares -algunos trabajaban en el museo MIM, otros eran compañeros en un diplomado de diseño de interacción en la UDD-, comenzaron a reunirse después del trabajo a jugar y experimentar de forma libre con distintos tipos de tecnologías y técnicas, siempre en un ambiente de relajo y humor. De ese proceso fueron saliendo experimentos que después tomaron forma de proyectos, pero con el tiempo algunos dejaron el grupo para dedicarse a sus respectivos trabajos hasta que solo quedaron, Gustavo Muñoz y Francisco Muñoz de Valparaíso, quienes finalmente dieron vida a Taller Dínamo con un único objetivo: implementar un taller de experimentación que presta servicios creativos en el desarrollo de prototipos y de productos hechos a medida, para necesidades específicas de integración de tecnologías en el ámbito artístico, museográfico, educativo, publicitario y de entretenimiento”, dice Francisco.
Taller Dinamo se convierte así en un fiel exponente de las Artes Mediales, esta nueva disciplina de las Artes de la Visualidad, que combina el arte con ciencia y tecnología.
– ¿Cuáles han sido sus proyectos más satisfactorios?
Primero el proyecto Picorocos, que fue la primera vez en que logramos sacar adelante un trabajo grupal, con un equipo de seis personas en el que participamos casi todos los integrantes iniciales. Fue un proyecto en el que el nivel de diversión durante el proceso superó al nivel de estrés, lo que ya es muy satisfactorio. Además, nos sirvió de punto de partida para muchas otras cosas. Otro proyecto que tuvo un proceso y resultado muy satisfactorios fue el desarrollo del Ave Robot. Al igual que en el caso de los Picorocos, el gran desafío del ave era la representación artificial de un comportamiento vivo. El proceso fue muy experimental, hubo que hacer una pequeña investigación anatómica y muchas pruebas mecánicas y aunque tuvo su buena dosis de estrés sobre todo al final, el resultado fue sorprendente, mucho más de lo que esperábamos.
-Cuéntanos del proyecto cuerda láser
Es un proyecto que surgió de un experimento que hicimos con Gustavo, lo fuimos afinando hasta que terminó convirtiéndose en una instalación. Consiste en un conjunto de haces de luz láser que atraviesan el espacio y que al ser interferidos activan la reproducción de diferentes sonidos. En el ajuste fino de esta instalación -que es lo que permite que se dé el efecto de asociación directa entre la acción de cortar el láser y el sonido- entran en juego varios factores: por un lado la sensibilidad e inmediatez de la reacción del sistema, la intensidad del láser, el tipo de sonido, la posición del láser en el espacio, la cantidad de láseres, la relación entre los sonidos de cada uno y así muchos más. El siguiente paso es convertirlo en un instrumento que pueda ser ejecutado por músicos y entre otras cosas a futuro nos gustaría también compartir esta experiencia con otros a través de un taller.
– ¿Tienen talleres abiertos a la comunidad? ¿Cómo puedo desarrollar alguna idea con ustedes?
Tenemos nuestro taller en Santiago y siempre recibimos personas que quieren desarrollar ideas o prototipos. Quien quiera conocer el espacio, ya sea porque quiere alguna asesoría específica o necesita materializar alguna idea, puede contactarnos por instagram @tallerdinamo o directamente a nuestro correo contacto@tallerdinamo.cl
– ¿Qué es lo que más les gusta de su quehacer?
Que no es rutinario ni monótono, siempre tiene nuevos desafíos creativos, requiere ingenio, a veces incluso requiere humor. Siempre estamos conociendo nuevos ámbitos, nuevos temas, hacemos experimentos. En general hemos logrado encontrar un camino en el que podemos vivir haciendo cosas que nos gustan y a nuestra manera.

