Maida K y Naath Carmen
Graffitis, tags, rayados, murales, cada uno en su expresión forman parte del Arte Callejero o Street Art, una forma de manifestarse y dejar mensajes que muchos jóvenes artistas desarrollan en la actualidad en Valparaíso, que ha dejado una huella indeleble en la ciudad en estas últimas dos décadas.
Solo basta un pequeño recorrido a pie por sus intrincadas calles y pasajes, por sus cerros, para darse cuenta de que el arte al aire libre es parte de la experiencia, de la magia de visitar “Valpo” (como le dicen los locales a la ciudad puerto), denominada por muchos como la capital sudamericana del Arte Callejero, misma categoría que podría ostentar la ciudad alemana de Berlín respecto al viejo continente.
Se dice que podrían haber más de mil 400 murales en la actualidad, número que ha superado exponencialmente a los 20 murales asociados al llamado Museo a Cielo Abierto, lugar donde destacadas artistas como María Martner y Matilde Perez, así como sus pares José Balmes, Roberto Matta y Mario Toral, por nombrar algunos; desplegaron sus pinceles y andamios para imprimir sus obras hace ya tres décadas en los muros del cerro Bellavista.
Muchos han sido los reportajes y alusiones a esta particularidad a nivel mundial y regional, parte de libros y tours que llaman la atención de viajeros y visitantes, que a su vez atrae la mirada de artistas de distintas latitudes, quienes quieren imprimir su arte en las paredes de esta gran galería abierta, tales como INTI en los últimos años o la misma cantante y pintora Mon Laferte.
Así y todo, para muchos de quienes habitan el entorno hay una diferencia enorme entre los rayados, los tags, los graffitis y los murales, una expresión si quiere más amable con el paisaje y cada vez más validados entre los mismos habitantes, quienes hoy en día autorizan el pintado de casas y fachadas, sin embargo, lo cierto es que forman parte de la misma expresión, que es ocupar el espacio público para comunicar expresiones políticas, sociales y culturales.
Así lo manifestaron dos jóvenes artistas, pintoras, muralistas emergentes de la ciudad de Valparaíso: Maida K y Naath Carmen, quienes reconocen llevan este oficio como forma de vida, desarrollando una actividad que les permite autovalerse y que les ha dado grandes experiencias.



Maida al igual que Naath nos cuentan que partieron de “chicas” con su afición a la pintura, la primera, a los 15 años pintando graffiti y la segunda, porque vivió entre pinceles y óleos toda su vida, formando parte de una familia de pintores. Las encontramos juntas subidas en el andamio en la Maestranza del Muelle Barón en el evento Festival de Artes y Oficios, organizado por La Hoguera y Marginal Galería. Pintando el mural “Solidaridad, unión y ternura”.
Allí, Naath Carmen nos cuenta un dato importante y es que es de “Viña cerro” de Miraflores “ahí hay mucho movimiento social, organizaciones que hacen actividades en la población, entre ellas el muralismo. Así, entre eso, lo social, mis hermanos, empecé a vivir la experiencia de pintar fuera. Es un arte que uno le entrega a la gente, a los mismos espacios”.
Entonces nos preguntamos si el muralismo se pinta desde lo social, con lo que le pasa a la gente en la población, a lo que Maida nos confirma que “se trabaja mucho con la memoria del territorio, con la identidad, con personajes típicos, con los elementos que los identifican a ellos y eso se hace mucho para crear un sentido de pertenencia en el espacio y armar comunidad”.
Por su parte, Naath se refiere al tema diciendo que “uno no tiene intimidad con todos pero sí se va formando una comunidad. La idea es dejar de lado el ego, que se comparta y todos tengan la posibilidad de pintar también. Uno siempre va avanzando y siempre hay alguien que te puede enseñar y a la que tú puedes enseñarle también”.
De este modo, el arte urbano posee sus singularidades. Maida, que estudió en una Universidad donde el arte contemporáneo es el fuerte, hace una crítica al arte que se exhibe en galerías señalando que es un arte hecho para artistas. “Si llega alguien que no maneja los códigos, rebota con la obra, no les encuentran sentido, no les provoca, ni les invita a reflexionar y es porque es un código muy apartado y demasiado rebuscado”.


“Entonces, encuentro súper triste que el arte, siendo una herramienta tan bonita, pueda generar eso. Querer entregar un mensaje y no poder permear a la persona que lo ve. En el caso de la calle es totalmente diferente, por lo general, cuando estamos pintando, rompe con la rutina de las personas, se detienen, observan y te preguntan, te agradecen. O sea, desde que empiezas a intervenir ya empiezas a provocar cosas en el entorno, en la gente que lo transita”, enfatizó Maida K.
Les preguntamos qué opinan del Graffiti, los rayados y los tags, de la mala fama que tienen entre el público en general debido a lo poco entendible de la expresión, a lo que la respuesta es contundente de parte de ambas: se identifican con ellos porque a través de ellos nace lo que hacen hoy, en medio de ambientes llenos de música y hip hop.
“Es una expresión súper válida, es parte de una cultura, de una contracultura, más underground pero totalmente válida y que cualquier persona puede hacer, porque no están las barreras de que hay que estudiar, que tienes que conocer de arte, no. “Es casi hasta un acto de ternura, siento, el hecho de tomar los muros de la ciudad, como si fuesen una hoja de cuaderno y escribir el nombre de uno, o hacer dibujitos. Cómo de una forma diciendo: aquí estoy, existo. Creo que está muy satanizado ese acto.”, argumenta Maida.
A lo que Naath, complementa diciendo que “si, hay que pensar que muchos de los que están aquí (maestranza), son grafiteros también. A veces uno está pintando en la calle y la señora dice: ¡ay qué bueno que están haciendo eso y no rayados! …y somos los mismos”.
“Tiene un estigma el graffiti y es loco porque Valparaíso es una de las capitales de street art, es uno de los lugares más importantes en el mundo en ese sentido, les guste o no les guste a algunas personas. Mucha gente viaja a Valparaíso a pintar solo por tener esa esencia y eso es algo que no se puede esconder debajo de la alfombra porque es parte de la ciudad, entonces hay que darle una vuelta , entenderlo, valorarlo, sacarle provecho también”, señala Maida.
Y agrega, “la calle es el espacio que tenemos para hablar y no nos pueden quitar eso. En un momento tan complicado como fue el estallido o como muchos otros momentos históricos, siempre es la calle donde llega el pueblo a escribir sus mensajes y expresiones y desmantelar lo que está pasando. Porque la tele y el diario manipulan la información, hay un monopolio ahí, entonces es lindo que esté la calle como un medio de expresión, como para decir la contraparte, la parte que censuran”.
Ante eso Naath complementa explicando que “a veces uno pinta por diversión. Hay muchos motivos para pintar, a veces para experimentar, para rayar, por trabajo, para entregar algo bonito o una crítica social, es bien diverso en ese aspecto”.
Como sea que comenzaron, el muralismo que practican ambas artistas hoy en día significa disciplina, mucho tiempo de trabajo, esfuerzo, según lo expresado por ellas mismas. “Es súper importante porque no tenemos un jefe, un horario, que nos diga qué es lo que tenemos que hacer, cuándo lo tenemos que hacer. Entonces si nos ponemos hippies pucha, no nos cunde (Maida K)”.
Ambas mujeres artistas, tienen su propia mirada de la mujer inserta en el arte callejero, coincidiendo en que no se han sentido discriminadas, al contrario, muchas veces le juega a favor, no obstante, “el hecho de trabajar en la calle, en el espacio público, es más difícil siendo mujer, porque estamos expuestas, de repente no tenemos baño o estamos pintando y pasan hombres y te gritan, etc. Es más peligroso (Maida K)”.
A lo que Naath Carmen aportó expresando que “antes, uno se subía a los andamios, hacía fuerza y trasladaba materiales pesados y existía eso de que te dijeran que una no se la puede. Me pasaba también que estando en la calle, pintando murales relativamente grandes, me dicen: ¿está pintando sola? y es como que uno dice: con quién tengo que estar para pintar.»
“A mí me dicen que soy la polola del que está pintando y ¿cuándo?… Le hablan al hombre, cuando en el fondo él está haciendo de ayudante”, completa Maida, a la vez que ríe.
¿Es un tema que está inserto en sus obras entonces? preguntamos a ambas artistas, a lo que Maida K nos responde que sí, “últimamente he estado trabajando con eso. Me gusta poner la imagen de la mujer en el espacio público, en actitud desafiante, que esté presente, ocupando espacios. No somos pobrecitas las niñitas, no. Que marque presencia”. Mientras Naath admite que aunque no ha desarrollado mucho el tema, le gustaría explorar en la diversidad del cuerpo y las edades.

