Italo Antonio Aguilera Aguilar, abogado de profesión, ha cultivado una vocación artística a lo largo de los años, aunque no posee formación formal en arte. Desde joven, mostró interés por la pintura, especialmente en el dibujo, aunque su carrera se desarrolló en un ámbito completamente distinto, hoy en día se destaca en la ilustración.
Durante mucho tiempo, dejó de dibujar hasta que, a los 30 años, decidió retomar su pasión y se inscribió en un taller, donde estuvo aproximadamente cuatro años. En ese período, comenzó a explorar la flora y fauna, trabajando principalmente con lápiz grafito, y desarrollando un estilo que mezcla elementos gráficos y pictóricos, sin llegar al hiperrealismo. Con el tiempo, agregó color a sus obras y experimentó también con acuarelas.
Actualmente, trabaja principalmente en ilustraciones y acuarelas sobre opalina lisa de 19 × 27 cm, un formato pequeño que le permite avanzar rápidamente en sus creaciones. Ha desarrollado una serie de trabajos enfocados en la flora y fauna, incluyendo una serie sobre hongos chilenos, adaptando su arte a los tiempos limitados que le permite su trabajo como abogado.
«La verdad es que estando acá en El Quisco, no es fácil mostrar mi trabajo ni las láminas que hago, porque en general acá la gente está como preocupada de otras cosas y las manifestaciones artísticas no son prioridad, entonces eso significa que el trabajo que hago se está quedando ahí, guardado y no lo estoy mostrando en ninguna parte. De hecho esto que me pasa a mí, es muy frecuente en los sectores donde los recursos escasean y el tiempo de ocio es más bien limitado, porque las personas se preocupan como decía anteriormente, de satisfacer sus necesidades más básicas y eso trae como consecuencia que el arte no sea visto como una disciplina creadora de valor», nos comenta.







