Como pocas veces, hoy los humanos en todo el mundo somos testigos de un fenómeno cuyo desarrollo avanza más rápido y abarca más posibilidades de las imaginadas por las ciencia ficción. Se trata de la inteligencia artificial (IA), desarrollada para complementar y maximizar las capacidades humanas. Y como fenómeno imparable, lo que nos queda es aprender para adaptarnos y darle el mejor uso a esta herramienta en nuestros distintos ámbitos de acción.
Eso es lo que están haciendo, en Valparaíso, el creador de la tienda IOIO, Andrés Vásquez, y la dibujante/pintora Marión Allende. Utilizando un software operado por inteligencia artificial, ambos bosquejan prospectos de pinturas, que luego Marión lleva a cabo, dando a esta creación el toque de humanidad que la IA no puede proveer. Así, dan vida a las pinturas que se comercializan en su tienda.
Andrés Vásquez, uno de los creadores de este proyecto, explica que para dar con esta fusión entre IA y análogo trabajan con programación de computadores aplicada a la generación de piezas estéticas, a partir de imágenes de estilos predeterminados. La robótica también juega su papel, por cuanto permite animar objetos inertes y darles nuevos usos a elementos electrónicos.
Por su parte, Marión destaca lo “curioso y extraño” de hacer arte en conjunto con una IA. “Soy como una obrera y también me siento con la obligación de ser yo entrenada, con pocos datos, por una inteligencia. Hay una ventaja, ciertamente, porque me ayuda a crear, ya que se está entregando la idea a través de la herramienta, y yo entrego la parte humana”, señala.
Sobre IOIO, Andrés relata que “lanzarme con un concepto propio y abrir esto del arte y la tecnología, aquí en Valparaíso, donde hay tanto arte, donde las posibilidades de colaboración hacen que lleguemos a este tipo de objetos que hemos generado, me ha despertado una pasión desde que abrimos esta tienda hace unos tres meses atrás. Y tengo muchas ganas de que sea un referente, donde poder conectar con la comunidad artística y universitaria porteña para generar arte”, esperando que este espacio en el cerro Concepción sea también un espacio de aprendizaje y creación en redes.
Para este equipo es fundamental entender que sus creaciones no responden a una inteligencia artificial reemplazando al artista, sino al artista usando la inteligencia artificial como otro de sus medios para crear, así como los pinceles, los lienzos o los lápices. Así, recomiendan su uso como una opción para combatir los bloqueos creativos o encontrar nuevas posibilidades para sus ideas originales. Marión pone como ejemplo su último cuadro, en el que buscaba plasmar un simbolismo no del todo definido, “ahí hice un quiebre y ocupé estas simbologías de tigre y de dragón, que me parecía lo más cercano que quería interpretar la inteligencia”, explica la pintora. Sobre esta misma obra, Andrés agrega que “las imágenes generadas con inteligencia artificial fueron solamente un método para definir y acelerar un poco el proceso. Pero el producto final fue como una mutación de eso. Porque no fue lo mismo. De hecho era súper distinto en términos del fondo, de los animales que se enfrentaban”.
La reflexión que tanto Andrés como Marión comparten es que tenemos que hacer que la inteligencia artificial sea capaz de colaborar para el beneficio del trabajo creativo e incorporarla a este quehacer como una herramienta de inclusión. ¡A crear sin miedo!

