La práctica de fotografiar el mundo desde los aires no es nueva: En el siglo XIX, Nadar, el célebre francés considerado uno de los maestros del retrato, se lanzó a la aventura de tomar fotos con su cámara desde un globo aerostático. No obstante, en los últimos años, con el uso de drones se ha masificado la técnica, dando a estos vehículos aéreos no tripulados un rol protagónico en el arte de la fotografía. La posibilidad de capturar imágenes aéreas abre un mundo de posibilidades, y los fotógrafos más ambiciosos ya no tienen que conformarse con quedarse detrás de la cámara. Para ellos, ya ni siquiera el cielo es el límite.
Visto desde los aires, el mundo nos ofrece perspectivas que, de otra forma, sólo podríamos imaginar. Así lo sabe Mauricio González @maodrone en Instagram, que a sus 42 años dejó atrás la carrera de Ingeniería Eléctrica para enfocarse en su pasión: la fotografía. Hace ocho años tuvo un drone cerca y, rápidamente, comprendió cómo este aparato podría enriquecer lo que entonces era un pasatiempo.
De manera autodidacta, Mauricio se ha preocupado de aprender tanto sobre el uso y legislación que rigen los drones como de técnicas fotográficas, agudizando cada vez más esa mirada que busca la belleza del paisaje. “Cada vez que tengo la opción de capturar algo bonito, ya sea natural o arquitectónico, lo rescato y trato de mostrarlo de la mejor manera a la gente”, relata este artista de la comuna de La Cruz, región de Valparaíso.
En este sentido, Mauricio explica que se inspira sobre todo en el registro de la cotidianidad que ofrece su entorno, en el interior de su región. “Me gusta rescatar el diario vivir de la gente, la persona en el campo sacando lechuga, la gente cortando leña, lo cotidiano, lo que normalmente podemos ver a nivel de piso yo trato de mostrarlo desde una perspectiva diferente, en este caso la aérea”.
También destaca la diversidad del paisaje chileno, “cada vez que me toca moverme por trabajo, sea al norte o sur, veo los contrastes. En el sur me ha tocado ver mucho verde, pero también me llama la atención el desierto, los cambios de colores en los cerros, los cambios de colores en el cielo, eso me inspira y es lo que estoy haciendo hasta este momento”, detalla sobre su experiencia fotográfica.
Mauricio cuenta con una credencial de operador de drones otorgada por la Dirección General de Aeronáutica Civil hace siete años. Además creó su propia empresa, Maodrone, con la que presta servicios a otras compañías en la creación de contenidos para televisión (imágenes para programas de deportes, comerciales, videoclips, entre otros); y realiza inspecciones de espacios. También forma parte de Dronesar Chile, ONG desplegada a lo largo del país y que opera bajo el lema de “somos personas ayudando a personas”, y están dispuestos a colaborar con la Onemi, Carabineros, o la PDI cuando se les requiere para tareas de búsqueda, especialmente ante accidentes o catástrofes naturales.

