Andres Rivera es músico experimental, guitarrista, compositor, profesor de música de la PUCV y Magíster en Creación Musical, Nuevas Tecnologías y Artes Tradicionales por la UNTREF (Buenos Aires).
Además, Andrés es el director del CEMLA Centro de Estudios Musicales Latinoamericanos, centro que no se limita solo al folclore ni a la música académica, sino que abarca todas las manifestaciones que surgen de la intersección entre tradiciones europeas y nuestra propia cultura local, y es aquí donde nos queremos centrar, porque esta agrupación junto a la Escuela de Ingeniería Eléctrica de la PUCV, viene experimentando desde hace unos años en la creación de obras mediales interdisciplinarias a partir de sensores de presión textiles. Dichos sensores consisten en telas conductoras que al contacto transforman la presión en una señal que puede ser enviada de manera inalámbrica, en tiempo real, para ser procesada según las necesidades del artista. “Esto crea una forma de controlar de manera única cualquier señal producida por la interacción sensor/artista”, señala.
El proyecto surge en 2018 a partir de una invitación de Francisco Pizarro, académico de la EIE-PUCV, para que músicos pudieran explorar los límites expresivos y de transmisión de datos de este sensor de presión hecho de tela que habían construido hace unos años. Con el tiempo la propuesta evolucionó en un proyecto Fondart de Nuevos Medios que incluye artistas y profesionales de distintas disciplinas: música, danza, escultura, video, iluminación, programación informática e ingeniería.
“El sensor es blando, vestible, móvil, presionable y virtualmente inalámbrico, lo que permite potenciar el movimiento, cuerpo y la interacción entre instrumentistas, generando procesamiento en tiempo real e interactivo del sonido y la imagen de maneras novedosas e innovadoras. Las obras del CEMLA ocurren en el área de cruce entre elementos de experimentación y nuevas tecnologías, con tradiciones populares y cultura local, con un fuerte énfasis en la creación colectiva. Los artistas vinculados al CEMLA buscan explorar y expandir las posibilidades técnicas y de captura de datos del sensor con fines estéticos y expresivos, desde una postura situada y decolonial”, nos cuenta Andrés.
¿Qué opinas de los nuevos medios y de su desarrollo en la ciudad de Valparaíso?
Creo que es una tendencia emergente y que cada vez va cobrando más fuerza. Me refiero a obras de arte que incluyen tecnología como parte central de su propuesta y no como elementos decorativos, o de necesidad básica para la realización de la obra (proyecciones, amplificación, y elementos de ese tipo). Pienso que el trabajo metódico y a conciencia con tecnología siempre va de la mano del acceso a recursos (para compra de insumos, desarrollo de tecnologías propias, implementación) y esto dificulta el escenario en Valparaíso, dependiendo mucho de la línea de Nuevos Medios de los Fondos de Cultura para financiar propuestas de este tipo. Al mismo tiempo, el contar con fondos permite dedicar suficiente tiempo a la investigación, desarrollo y testeo de la tecnología y explorar suficientemente sus aplicaciones artísticas, evitando que el dispositivo tecnológico se aplique acríticamente, volviéndose un fin en sí mismo.
-¿Existen en Valparaíso los espacios suficientes para este tipo de actividades y disciplinas?
Aún no, pero sí han habido excelentes iniciativas que han ido pavimentando el camino para este tipo de estéticas, como el Festival de Arte Sonoro Tsonami, Hub Musical, CIMA (con su evento Música, Ciencias y Nuevas Tecnologías organizado en conjunto con la PUCV), entre otros. En 2021 fuimos invitados (CEMLA y EIE-PUCV) a participar de una mesa de diálogo sobre música, ciencia y tecnología, organizada por el Ministerio de Ciencias, en aras del diseño de una política pública sobre la temática en la ciudad de Valparaíso. Ese mismo año participamos en el Festival de Ciencia y Música organizado por el mismo ministerio, difundiendo el proyecto de Creación Interdisciplinaria a partir de sensores de presión de tela con un concierto y ponencia. Lo que hace falta es un ecosistema y una escena más permanente en torno a estas propuestas, ya que los distintos actores suelen operar aislados y sin mayor diálogo y conexión con otros que realizan propuestas similares.
Pueden revisar en este link a continuación el video de la obra «Strings«. Obra para guitarras eléctricas, vientos andinos, video y electrónica en tiempo real, interpretada por el Ensamble Experimental Latinoamericano (Andrés Rivera, Camilo Lillo) en conjunto con Christian Oyarzún.
“Strings” es una obra musical audiovisual que incluye guitarras eléctricas, vientos andinos, electroacústica en tiempo real, diseño de luces y visuales en vivo generadas mediante “live coding”. Todos estos elementos interactúan con los datos generados por los sensores de presión ubicados en los instrumentos musicales y en la mesa de trabajo del visualista.
En lo estético, la obra fusiona elementos de lo andino, el black metal, la estética cyberpunk y la música electrónica/electroacústica. La crudeza del sonido, el componente de ruido presente en las distorsiones de guitarra y en los instrumentos de viento, y el choque sincrético (“que no pega ni junta”) entre lo colorido del mundo andino y latinoamericano y lo monocromático del Black Metal nórdico, son el núcleo de su identidad.
La obra es en este sentido una propuesta de sincretismo de las corrientes musicales, estéticas y culturales que hacen sentido y forman parte de la identidad de sus integrantes, haciendo un cruce entre la experiencia biográfica individual con la geocultural colectiva. Es una síntesis del trabajo que el Ensamble Experimental Latinoamericano lleva realizando durante casi 10 años.

