Con 300 años de historia, en la ciudad de Quillota encontramos el cementerio más antiguo de nuestro país, como también el primer hospital y una deliciosa producción de chirimoyas y paltas. Pero más allá de eso, Quillota destaca también por contar con espacios culturales como el Museo Histórico y Arqueológico, la Biblioteca Pública Melvin Jones o el Centro Cultural Leopoldo Silva Reynoard.
El muralista Cristian Lueiza lleva alrededor de 14 años dedicado a cultivar el arte del mosaico; que desde hace 10 años es su actividad profesional, a la que dedica completamente su tiempo. “Un porcentaje es, efectivamente, para talleres a particulares en mi taller, y en paralelo hago proyectos comunitarios con juntas de vecinos, empresas, municipios o postulando a Fondos del Estado”, explica Cristian.
El artista realiza también proyectos de muralismo a gran escala a lo largo de Chile, pues uno de sus principales objetivos es recuperar diversos espacios públicos a través del arte. “Todos estos proyectos de muralismo, por lo general, contemplan participación ciudadana, no solo en su ejecución, sino que muchas veces en el diseño. Son dinámicas bien interesantes y muy reconfortantes, las que me han permitido viajar a distintos lugares del país”, agrega Lueiza, para quien el mosaico puede ser “una terapia y una forma de llevar el arte para todos, incorporando a la comunidad y no ver esto como un mural mío”.
Entre sus credenciales se cuentan el mosaico ubicado en el Cerro Placeres de Valparaíso, espacio que cuenta con alrededor de 100 metros cuadrados decorados con esta técnica y en el que participó con Jadra Daruich. También está el mural testimonial con mosaico realizado en el anfiteatro de la plaza de Pitrufquén, realizado con la fundación Violeta Parra; la restauración del mural que se puede ver en el Paseo de los Sueños, también en Valparaíso y creado hace unos 20 años por Rodrigo Vargas; el mural de Nueva Imperial, realizado con un proyecto Fondart, como homenaje a todos quienes durante la pandemia fueron una primera línea laboral (profesores, personal de salud, recicladores, funcionarios del municipio y la mujer mapuche). Además, en el marco de los programas Sence para la capacitación en oficios laborales y de acuerdo con el foco de reforzar lo comunitario, durante 3 meses encabezó talleres de mosaico aplicado a objetos decorativos con internos de la Cárcel de Valparaíso. Ver más en el sitio ViveMosaico.
Como se puede ver, el cultivo del muralismo con mosaico ha tomado fuerza en el último tiempo, y es en Quillota donde este arte también supo encontrar un espacio para una de sus hermosas manifestaciones: se trata de la construcción de uno de los murales más grandes y novedosos del país, realizado sobre un muro de ecoladrillos, para conmemorar el tricentenario de la fundación de la ciudad.
Ubicado en el acceso principal de la ciudad, este mosaico fue realizado bajo la dirección de la artista Jadra Daruich, con la colaboración del equipo de mosaiquistas integrado por la propia Daruich, Cristian Lueiza, Robinson Muñoz y algunos miembros de la comunidad quillotana como Jenny Herrera, Angélica Astudillo, Angela Galleguillos, Paula Serrano, Mariana Puente y Sindy Bello. Una hermosa muestra de cómo la Región de Valparaíso sigue reinventando su estética a través del brillo y el color de este arte.

