Cuando Carlos era niño, sentía una atracción por el acto de tallar la madera, le interesaba el arte en general e investigaba especialmente sobre la escultura. Con el tiempo, desarrolló cada vez más su habilidad para tallar mediante la creación de diferentes seres u objetos, aprendiendo y profundizando en el oficio.
Sus esculturas siempre nacen de una necesidad interior. A veces, después de realizar un boceto basado en algún tema de interés particular, y en otras ocasiones, simplemente deja fluir esta emoción.
«Es complejo vivir del arte en un país donde la población tiene un bajo nivel de educación sobre la cultura y el arte. En este caso depende del esfuerzo, dedicación y convicción que uno tiene sobre sí mismo. Bueno mis obras están en constante evolución, siempre intento indagar en algo nuevo, en formas, texturas, etc. Es por eso que las series que realizo son de pocas unidades, porque rápidamente nace una nueva inquietud. Me parece tan amplio el mundo de las esculturas, me parece tan diversa las formas de expresarse con un mismo material por lo que termina resultando ser una práctica un ejercicio la realización de cada obra. Y bueno siempre está presente estas emociones que son las que finalmente lideran el proceso de la obra, muchas veces si bien comienzo con algún boceto en el camino, las emociones y la misma madera comienzan a avanzar por sí misma, Convirtiéndose en un medio para la realización de la obra», nos comenta Carlos.







