Felipe Marín Araya es originario de San Felipe, capital de la provincia de San Felipe de Aconcagua, Región de Valparaíso. Un lugar que siempre ha llamado hogar pues ha vivido casi toda su vida allí. Felipe si bien pasó una década en Santiago debido a sus estudios universitarios, la pandemia lo llevó de vuelta a su tierra natal. Al finalizar sus estudios y con oportunidades laborales emergiendo en el Valle de Aconcagua, no lo pensó dos veces y regresó definitivamente. El arte y la lucha por sostenerse en su oficio y pasión, lo mueve desde entonces. Ha vivido en el valle durante más de un año y medio, sin planes de volver a la capital.
Su viaje artístico comenzó con la fotografía, su primera incursión en el mundo creativo. En ese entonces, estaba estudiando derecho, una carrera que eligió más por influencias familiares que por pasión personal y como suele suceder con la mayoría de los artistas natos, no encontró en las leyes el entusiasmo que buscaba, y después de un año y medio, decidió dejar la carrera. Mientras exploraba la fotografía y experimentaba con el video, especialmente con grabaciones de nubes en time-lapse, descubrió que el cine podría ser su verdadero camino, presentó la PSU y fue admitido en la Universidad de Chile para estudiar cine. Tras tres años en esa institución, decidió congelar sus estudios y continuar en la Escuela de Cine Chile, donde finalmente se graduó.
Sin embargo, la pandemia marcó un punto de inflexión en su vida. Al regresar a San Felipe, muchos proyectos se quedaron en el aire, lo que lo llevó a explorar nuevos medios artísticos. Comenzó con la ilustración digital, utilizando una tableta gráfica básica que adquirió por muy poco dinero. En paralelo, también se adentró en el mundo de las animaciones en 3D. La ilustración fue un descubrimiento que lo cautivó, y, unos meses después, decidió probar suerte con la pintura. Con apenas cinco mil pesos compró sus primeros materiales en una tienda y se lanzó a experimentar. Desde el primer trazo con pincel, supo que había encontrado algo especial.
Lo que comenzó como una simple curiosidad se transformó en su principal ocupación. Desde entonces, no ha dejado de pintar, dedicando gran parte de su tiempo y esfuerzo a esta pasión. Su vida creativa ahora gira en torno a la pintura, un camino que, sin buscarlo, terminó por definir su futuro.
¿Cómo afecta la falta de apoyo económico y cultural al desarrollo y sostenibilidad de los artistas, específicamente en el Valle de Aconcagua?
«En el Valle de Aconcagua hay un gran talento artístico, con numerosos artistas notables. Sin embargo, aunque el valle está lleno de creatividad, aún faltan suficientes espacios culturales. Esto, en parte, se debe a la baja presencia de público, ya que para que existan más espacios, también debe haber más demanda. En San Felipe, la falta de apoyo cultural es evidente. Si bien la municipalidad actual está comenzando a involucrarse más, persiste una desconexión entre lo que la gente espera del arte y lo que está dispuesta a pagar. Se demanda arte de primer nivel, pero no se valora económicamente.
En el sistema actual, el dinero es fundamental para que los artistas puedan sostenerse. Aquellos que no provienen de familias con apoyo económico suelen tener dificultades para mantenerse a flote. Solo los que cuentan con algún tipo de respaldo logran dedicarse al arte por un tiempo prolongado, mientras que el resto debe luchar por sobrevivir. Es común ver grandes obras a precios bajos, porque la gente no está dispuesta a pagar su verdadero valor.
El dinero es crucial para que los artistas puedan vivir y desarrollarse. Muchas veces se les aconseja buscar trabajos secundarios, ya que se tiende a pensar que el arte no es un «trabajo real». Sin embargo, también se espera que produzcan obras de primer nivel, como los grandes pintores del Renacimiento, quienes contaban con mecenas que los apoyaban económicamente. En este contexto, resulta difícil que los artistas logren un desarrollo pleno si están constantemente luchando por sobrevivir y esto no solo afecta su estabilidad económica, sino también procesos creativos, generando incertidumbre que influyen en la capacidad de crear», nos comenta Felipe.
Felipe actualmente cuenta con un taller/espacio de trabajo abierto al público en el Centro de Artes y Oficios El Almendral, San Felipe





