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KIZIO: La Voz Independiente del Fanzine en el Valparaíso de los ´90.

KIZIO es mucho más que un fanzine; es una casa, un portal de creatividad y una comunidad para aquellos apasionados por el arte y la cultura. Fundado por Valentín Kendall, Cristian Moral y Gonzalo Esquivel, durante sus años universitarios en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica de Valparaíso, KIZIO representa una explosión de creatividad y experimentación artística.

Valentín Kendall oriundo de Quillota, descrito como un estudiante extremadamente dedicado y apasionado por el dibujo y la pintura, inspiró a sus compañeros a embarcarse en este proyecto. Sus experimentos con tramas, efectos de moaré, cómics y mangas, junto con su obsesión por la edición y la reproducción en fotocopias, fueron fundamentales para la creación de KIZIO. Este fanzine surgió de la voluntad de estos jóvenes de plasmar sus ideas y su arte en papel, utilizando técnicas rudimentarias pero efectivas. El nombre KIZIO tiene una historia peculiar. Surgió de un comentario de una profesora, quien expresó que «la gente como tú me saca de quicio». Esto llevó al grupo a adoptar «KIZIO», jugando con las letras «K» y «Z», para darle un toque distintivo.

Inicialmente, KIZIO fue una revista que recopilaba las ilustraciones, cómics y otras creaciones de sus fundadores y colaboradores. Con el tiempo, el grupo creció e incluyó a más artistas como Juan Américo, Pedro Lomboi, Tuni y Claudio Molina. Este colectivo no solo se dedicaba a la publicación del fanzine, sino que también organizaba las famosas «fiestas KIZIO«, momento de inflexión de KIZIO: deja de ser solo dibujo y se convierte en un espacio de encuentro y celebración para la comunidad creativa de Valparaíso. Incluyendo danza, gráfica, producción, y música, se transforma así en un colectivo artístico. Algunas fiestas emblemáticas, donde hubo performances que marcaron el inicio de la carrera de la bailarina y coreógrafa Rocío Rivera, fueron las del Teatro Mauri y el Sindicato de Estibadores. Colaboraban también Soledad Varas, Juanito Rey, Pancho «Manara» Morales, Pablo Fuenteseca.

Los personajes y las historias de KIZIO son completamente ficticios, aunque a veces inspirados en experiencias y figuras reales. Las largas horas dibujando en las mesas de luz de la biblioteca de la escuela y en otros espacios comunes, fomentaron una producción artística abundante y diversa. KIZIO no solo es un fanzine, sino también una expresión de amor y dedicación al arte.

A lo largo de los años, KIZIO ha evolucionado, pero sigue siendo un símbolo de la creatividad y la independencia artística en Valparaíso. Es un lugar para aquellos que quieren crear y compartir, manteniendo vivo el espíritu colaborativo y experimental que dio origen al fanzine KIZIO, con su mezcla de técnicas, estilos y voces, continúa siendo una parte esencial de la cultura urbana de Valparaíso, ofreciendo una plataforma para la expresión artística y la comunidad. Ha traspaso las fronteras y cualquier límite establecido. Se han hecho festivales como Kizio Fest, donde los amigos se unieron por una buena causa. Luego de 30 años de la primera revista, Kizio expuso en Casa Palacio. Se han logrado acreditaciones en festivales de música. En Dinamarca hay un Kizio Studio, existe Tatoo Kizio, Kizio Boutique y Kizio Viste, además se viene el mejor número, se viene el último KIZIO. Se sabe que hay números de KIZIO que están semi editados y que no se han publicado, lo cual aumenta aún más el culto.

Gonzalo Esquivel, uno de los fundadores nos cuenta acerca de KIZIO

¿Qué es Kizio exactamente?

“Kizio es una casa, un portal del fractal del chavo mental, una carta que te llega de alguien que te gusta o una foto con el hombre araña en Antofagasta. Una cosa así es, como la edición 2024 de un poema que se llama Kizio que lo definió Valentín Kendall, porque los creadores de Kizio son Valentín Kendall, Cristian Moral y yo.

Estábamos en, no sé si segundo o tercer año de la universidad (Escuela de Arquitectura PUCV) y el Valentín siempre ha sido un loco súper mateo, súper estudioso, súper trabajador. Teníamos entrega de proyecto semestral los días, ponte tu un día lunes a las doce del día y el Valentín el viernes a la tarde dejaba la tarea lista, cachay, y se iba a su casa, odiado y amado al mismo tiempo. Era súper monje, súper brillante, entonces andaba experimentando con tramas, super exposición de tramas, con el efecto moiré, con el cómic, con el manga y súper trabajador y pintaba. Un tipo apasionado del dibujo y la pintura.

Entonces, con Cristian Moral, como que un poco nos dejamos llevar por esta ola del Valentín y nos pusimos a dibujar, no sé en qué momento decidimos hacer el fanzine, la revista, no recuerdo muy bien, pero la hicimos. Con Valentín y Cristian Moral, cuando hablas tú de la edición, es súper importante esa porque el Valentín andaba con una obsesión editora en esos tiempos, experimentando con reproducción en fotocopias, con tramas, con alto contraste, un tipo estudioso realmente de la fotocopia. Le hacíamos parir la fotocopia a la Sra. Marilú, y era súper bacán, le metíamos otros papeles, yo hice la invitación del casamiento del negro Cristian, metí papeles así, no sé de alfa no sé cuánto, en la fotocopia, la cuestión se tapaba, después se destapaba y seguía copiándome. Teníamos lo prehistórico, pero teníamos disposición total de la fotocopia, pagando sí”.

¿Cómo se gesta el nombre de KIZIO?

“Era una etapa súper fructífera en cuanto al dibujo andábamos dibujando en todas partes, tanto así que dibujábamos en las mesas de la escuela que eran de melamina blanca, entonces una de las profes pilló a Cristian Moral, siempre tan terciado. Y le dijo a Moralito: “la gente como tú me saca de quicio»… y ahí yo dije pum KIZIO, como yo soy el estratega comercial (ríe), quicio con K y Z siempre KZ y ahí nacimos y empezamos a recolectar cosas. También nos ayudó mucho el Valencia y aunque ustedes no lo crean el Jorge Devoto, tenía unos originales de una historia súper buena que es de los tres chiflados, yo aún la tengo entera nunca conocimos al dibujante, pero era una historia súper buena, súper bien dibujada, excelente. Valentín obviamente dibujó casi la mitad de la revista y yo empecé con mis historias con masking, y el Nano por ahí con algunas ilustraciones, y Moralito con el rock. Así empezamos a desarrollarlo y como dije el Valencia fue gran aporte también, Kizio anónimo.

Después de la revista, como que el nombre Kizio se adueñó del grupo de amigos que somos, nos hicimos más grandes, empezó a dibujar Juan Américo, se unió el Pedro Lomboi también, el Tuni, Claudio Molina, y puros connotados po… Y empezaron las fiestas Kizio, y esa parte de la historia tú ya la sabes. No sé la verdad por qué Kizio mutó de la revista a la fiesta. Recuerdo la primera fiesta que ganamos, $1.950, y con eso yo pagué pasaje para irme a Quilpué, pagué el colectivo, y era… (ríe). Kizio es una casa para la gente que quiere hacer cosas”.

¿Los personajes son ficticios o hacen autorreferencia?

“Los personajes son 100% ficticios, ningún personaje existe, salvo que yo le dediqué la primera historia a mi perro Washington que, si existió, pero todo es ficticio, no hay autorreferencia. Ah no, si yo soy súper burro (ríe). Gran parte de los personajes nacieron en la biblioteca de la escuela dibujando mientras pasamos horas interminables en la mesa de luz. Eran épocas súper fructíferas en cuanto al dibujo, nosotros pasábamos dibujando, cada uno pasaba dibujando en sus croqueras, teníamos varias croqueras, dibujábamos en lámina, dibujábamos en… Era bacán, me encantaría tener el tiempo y la dedicación para volver a dibujar tanto como dibujé esos años en la escuela, extraño tanto eso.

Kizio es amor, Kizio es… Todo”.

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